Paracetamol, ibuprofeno o aspirina: cómo elegir el analgésico adecuado para cada situación
Los tres analgésicos más comunes del botiquín no son intercambiables. Conozca para qué sirve cada uno, qué riesgos tiene y en qué casos conviene evitarlo.
Le duele la cabeza, tiene algo de fiebre o se torció la rodilla jugando fútbol. Abre el botiquín y encuentra paracetamol, ibuprofeno y quizás alguna aspirina. ¿Cuál toma? Muchas personas eligen el que esté más a mano o el que "siempre les ha funcionado". Sin embargo, aunque los tres alivian el dolor, funcionan de manera distinta, tienen riesgos diferentes y hay situaciones en las que uno es claramente mejor opción que otro.
Conocer estas diferencias le permite tratar mejor sus molestias y evitar problemas que pueden ser serios, sobre todo si tiene alguna enfermedad crónica o toma otros medicamentos.
Lo que hace cada uno
Paracetamol (también llamado acetaminofén)
En Colombia y Venezuela se le conoce más como acetaminofén, pero es el mismo medicamento. Alivia el dolor y baja la fiebre, aunque tiene un efecto antiinflamatorio muy escaso. Esto significa que es útil para un dolor de cabeza o un cuadro febril, pero no tanto para una articulación hinchada.
Su gran ventaja es que suele ser bien tolerado por el estómago y es la opción que con más frecuencia se recomienda durante el embarazo, siempre bajo indicación médica. Su principal riesgo está en el hígado: superar la dosis máxima diaria, o combinarlo con consumo frecuente de alcohol, puede causar daño hepático grave.
Ibuprofeno
Pertenece al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos, conocidos como AINE. Además de aliviar el dolor y la fiebre, reduce la inflamación. Por eso suele funcionar mejor ante dolores musculares, esguinces, dolor de muelas o cólicos menstruales.
Su lado menos amable es que puede irritar el estómago, elevar la presión arterial y afectar la función de los riñones, especialmente si se usa por muchos días seguidos, en dosis altas o en personas mayores. El naproxeno y el diclofenaco pertenecen a la misma familia y comparten estos riesgos.
Aspirina (ácido acetilsalicílico)
También es un AINE, pero con una particularidad: hace que la sangre coagule con más dificultad, y este efecto dura varios días. Por eso, en dosis bajas, algunos médicos la indican para prevenir infartos en personas con ciertos riesgos cardiovasculares. Como analgésico de uso ocasional, hoy se usa menos que los otros dos, justamente por su mayor riesgo de sangrado y de irritación gástrica.
Situaciones concretas: qué conviene en cada caso
Más que memorizar características, ayuda pensar en escenarios reales:
- Fiebre con malestar general: el paracetamol suele ser la primera opción. Si quiere saber cuándo una fiebre merece atención médica, puede revisar nuestra guía sobre cómo manejar la fiebre en adultos.
- Dolor de cabeza tensional ocasional: tanto el paracetamol como el ibuprofeno suelen funcionar. Empiece por el que mejor tolere.
- Golpe, torcedura o dolor muscular con inflamación: el ibuprofeno suele ser más eficaz, por un tiempo corto y tomado con alimentos.
- Cólicos menstruales: el ibuprofeno o el naproxeno suelen dar mejor resultado que el paracetamol.
- Dolor de muelas: el ibuprofeno ayuda mientras consigue cita con el odontólogo, pero no sustituye esa visita.
Cuándo evitar ciertos analgésicos
Esta es quizás la parte más importante del artículo. Hay situaciones en las que tomar el medicamento equivocado puede empeorar las cosas.
Si sospecha dengue, evite el ibuprofeno, el naproxeno y la aspirina. En zonas donde circula el dengue, cualquier fiebre alta con dolor de cuerpo intenso, dolor detrás de los ojos o manchas en la piel debe hacerle pensar en esta posibilidad. Los AINE aumentan el riesgo de sangrado, que es una de las complicaciones graves de esta enfermedad. En estos casos, el paracetamol es el analgésico recomendado, y debe consultar al médico.
No dé aspirina a niños ni adolescentes con fiebre o infecciones virales, como gripe o varicela, salvo indicación médica expresa. Se asocia con el síndrome de Reye, una complicación poco frecuente pero grave que afecta el hígado y el cerebro.
Además, consulte antes de usar AINE si usted:
- Ha tenido úlcera, gastritis fuerte o sangrado digestivo.
- Tiene enfermedad renal, insuficiencia cardíaca o presión alta mal controlada. Los riñones son especialmente sensibles a estos fármacos, como explicamos en nuestro artículo sobre cómo cuidar su salud renal.
- Toma anticoagulantes, antiagregantes, corticoides o ciertos antidepresivos.
- Está embarazada, sobre todo en el último trimestre.
- Tiene asma y ha notado que estos medicamentos le empeoran la respiración.
Y consulte antes de usar paracetamol si tiene enfermedad del hígado o consume alcohol con regularidad.
Errores frecuentes que conviene evitar
Tomar el mismo medicamento dos veces sin darse cuenta
Muchos antigripales, jarabes y sobres para el resfriado ya contienen paracetamol o ibuprofeno. Si además toma una pastilla aparte, puede superar la dosis segura sin saberlo. Lea siempre la lista de componentes activos del envase.
Combinar dos AINE
Tomar ibuprofeno y naproxeno, o ibuprofeno con aspirina, no multiplica el alivio, pero sí los riesgos para el estómago y los riñones. Si toma aspirina en dosis bajas por indicación cardiológica, pregunte a su médico antes de usar ibuprofeno, porque pueden interferir entre sí. Este tipo de combinaciones se explican con más detalle en nuestro artículo sobre interacciones entre medicamentos.
Usarlos durante semanas sin consultar
Los analgésicos de venta libre están pensados para molestias pasajeras. Si necesita tomarlos varios días seguidos, el dolor no mejora o vuelve una y otra vez, el problema no es el analgésico, sino lo que lo está causando. Como regla práctica, consulte si el dolor dura más de unos días o la fiebre persiste más de tres. Puede leer más sobre los límites razonables de la automedicación en nuestro blog.
Suspender por su cuenta la aspirina indicada por el médico
Si su cardiólogo le indicó aspirina en dosis baja, no la deje de tomar porque leyó sobre sus riesgos. Suspenderla bruscamente puede aumentar el riesgo de un evento cardiovascular. Converse primero con su médico.
Una lista breve para su botiquín
Antes de tomar cualquiera de estos medicamentos, hágase estas preguntas:
- ¿Qué tengo exactamente? Fiebre, dolor o inflamación orientan la elección.
- ¿Podría ser dengue? Si vive en una zona afectada y tiene fiebre alta, prefiera paracetamol y consulte.
- ¿Tengo alguna condición de riesgo? Estómago, riñones, hígado, corazón o embarazo.
- ¿Qué otros medicamentos estoy tomando? Incluidos antigripales y productos combinados.
- ¿Respeto la dosis y el intervalo del envase? Nunca supere la dosis máxima diaria indicada.
Si tiene dudas, el químico farmacéutico de su farmacia de confianza puede orientarle en el momento. Es un recurso valioso y muchas veces subutilizado.
Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de salud. Ante cualquier duda sobre su salud, consulte a su médico.
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