Dolor de garganta: cómo saber si es viral o bacteriano y qué hacer en cada caso
La mayoría de los dolores de garganta se curan solos, pero algunos necesitan antibiótico y otros requieren atención urgente. Aprenda a reconocer las difere...
Se despierta con la garganta raspando, le cuesta tragar el café de la mañana y la primera pregunta aparece enseguida: ¿será algo que pasa solo o necesito un antibiótico? Es una duda muy común, y la respuesta importa. Tomar antibióticos cuando no hacen falta no lo ayuda a mejorar y puede causarle problemas. Dejar sin tratar una infección bacteriana también tiene riesgos.
En este artículo encontrará las pistas que le ayudan a orientarse, las medidas que puede aplicar hoy mismo para sentirse mejor y las señales que indican que debe buscar atención médica sin esperar.
Qué es la faringitis y por qué duele tanto
El término médico para el dolor de garganta por inflamación es faringitis. La faringe es el conducto que va desde detrás de la nariz y la boca hasta el inicio del esófago y la laringe. Cuando se inflaman también las amígdalas (las dos masas de tejido a los lados del fondo de la boca), se habla de amigdalitis o faringoamigdalitis.
Esa zona tiene muchas terminaciones nerviosas y se mueve cada vez que traga, habla o respira por la boca. Por eso incluso una inflamación leve puede resultar muy molesta.
La gran pregunta: ¿virus o bacteria?
La gran mayoría de los dolores de garganta en adultos son causados por virus, los mismos que producen el resfriado y la gripe. Estos no responden a los antibióticos y suelen mejorar por sí solos en el transcurso de una semana.
La causa bacteriana más importante es el estreptococo del grupo A. Es más frecuente en niños en edad escolar y adolescentes, aunque también afecta a adultos, sobre todo a quienes conviven con niños. Esta infección sí requiere antibiótico. El objetivo no es solo aliviar los síntomas, sino también prevenir complicaciones como la fiebre reumática, que puede dañar el corazón.
Pistas que orientan hacia un virus
- Tos acompañando el dolor de garganta.
- Congestión o secreción nasal, estornudos.
- Ronquera o cambios en la voz.
- Ojos rojos o llorosos (conjuntivitis).
- Inicio gradual, junto con el malestar típico de un resfriado.
Pistas que hacen sospechar del estreptococo
- Fiebre, a menudo de inicio brusco.
- Ausencia de tos y de síntomas nasales.
- Placas blancas o pus sobre las amígdalas, que se ven enrojecidas e hinchadas.
- Ganglios inflamados y dolorosos en la parte delantera del cuello.
- En algunos casos, pequeños puntos rojos en el paladar o un sarpullido áspero en la piel.
Estas pistas orientan, pero no confirman el diagnóstico. Incluso para un médico es difícil distinguir ambos casos solo mirando la garganta. Por eso existe la prueba rápida de estreptococo, que se toma con un hisopo y da resultado en minutos, o el cultivo faríngeo, que tarda más. Si su médico sospecha una infección bacteriana, probablemente le indicará alguna de estas pruebas antes de recetar.
Si los síntomas de su garganta vienen acompañados de un cuadro respiratorio más amplio, puede ser útil revisar cómo diferenciar la gripe del resfriado común.
Por qué no conviene tomar antibióticos “por si acaso”
En muchos países de la región es fácil conseguir antibióticos en la farmacia sin receta, y la tentación de empezar uno apenas aparece el dolor es grande. Sin embargo, si la causa es un virus, el antibiótico no acortará la enfermedad ni aliviará el dolor. Sí puede producirle diarrea, reacciones alérgicas y contribuir a que las bacterias se vuelvan resistentes.
Además, empezar un antibiótico antes de hacer la prueba puede alterar el resultado y dificultar el diagnóstico. Si el médico confirma una infección bacteriana y le receta uno, tómelo exactamente como se lo indicaron. Le explicamos las razones en este artículo sobre por qué completar el tratamiento con antibióticos importa.
Alivio en casa: lo que sí funciona
Sea viral o bacteriano, estas medidas lo ayudarán a pasar mejor los días de molestia:
- Gárgaras con agua tibia y sal. Disuelva media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia. Haga gárgaras durante unos segundos y escupa. Puede repetirlo varias veces al día.
- Líquidos abundantes. El agua, las infusiones tibias y los caldos mantienen la garganta húmeda y lo protegen de la deshidratación, especialmente si tiene fiebre. Algunas personas se alivian más con líquidos fríos o helados; elija lo que le resulte más cómodo.
- Miel. Una cucharadita sola o disuelta en una bebida tibia puede calmar la irritación. Nunca la dé a menores de un año, por el riesgo de botulismo infantil.
- Pastillas o caramelos para chupar. Estimulan la producción de saliva y mantienen la garganta lubricada. Evítelos en niños pequeños por el riesgo de atragantamiento.
- Analgésicos de venta libre. El paracetamol o el ibuprofeno reducen el dolor y la fiebre. Respete la dosis del envase y consulte si tiene enfermedades del hígado, del riñón, úlcera gástrica o si toma otros medicamentos. Si no sabe cuál le conviene, revise nuestra guía sobre cómo elegir el analgésico adecuado.
- Humedad en el ambiente. El aire seco empeora la irritación. Un humidificador o respirar el vapor de una ducha caliente pueden ayudar.
- Descanso de la voz. Hable poco y evite gritar o susurrar, porque susurrar también fuerza las cuerdas vocales.
- Evite irritantes. El humo de cigarrillo, el alcohol y las comidas muy picantes o ácidas pueden empeorar el dolor.
Para no contagiar a otros, lávese las manos con frecuencia, cúbrase al toser o estornudar y no comparta vasos ni cubiertos. Si le diagnosticaron estreptococo, en general deja de contagiar alrededor de 24 horas después de empezar el antibiótico, pero confirme este punto con su médico.
Cuándo consultar al médico
Pida una cita médica en los próximos días si:
- El dolor dura más de una semana o no mejora después de varios días.
- Tiene fiebre alta o que no baja con analgésicos.
- Observa placas blancas en las amígdalas junto con fiebre y ganglios dolorosos.
- Aparece un sarpullido en la piel.
- Siente un cansancio muy marcado y tiene ganglios inflamados en el cuello. En adolescentes y adultos jóvenes, esto puede deberse a mononucleosis, una infección viral que requiere evaluación.
- Tiene dolores de garganta que se repiten varias veces al año.
- La ronquera persiste más de dos o tres semanas, especialmente si fuma.
Señales de alarma: acuda a urgencias de inmediato
Algunas situaciones indican complicaciones serias, como un absceso (acumulación de pus) detrás de la amígdala o una inflamación que compromete la vía respiratoria. Busque atención urgente si presenta:
- Dificultad para respirar o ruido al respirar.
- Imposibilidad de tragar incluso su propia saliva, o babeo.
- Dificultad para abrir la boca.
- Voz apagada, como si hablara con algo caliente en la boca.
- Hinchazón marcada de un solo lado de la garganta o del cuello.
- Rigidez de cuello o dolor intenso que empeora rápidamente.
Antes de ir a la consulta, anote cuándo empezaron los síntomas, la temperatura más alta que registró y los medicamentos que ya tomó. Esa información ayuda a su médico a decidir más rápido. Puede encontrar más ideas en nuestra guía para prepararse para su consulta médica.
En resumen
La mayoría de los dolores de garganta son virales y mejoran con paciencia, líquidos, gárgaras y un analgésico adecuado. Si tiene fiebre, placas en las amígdalas, ganglios dolorosos y no tiene tos, conviene hacerse una prueba antes de pensar en antibióticos. Ante cualquier señal de alarma relacionada con la respiración o la deglución, no espere: busque atención de inmediato.
Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de salud. Ante cualquier duda sobre su salud, consulte a su médico.
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