Farmacocinética
Lamivudina: La lamivudina es un fármaco con propiedades lipofílicas que se absorbe bien y rápidamente por vía oral. Presenta una biodisponibilidad aproximada del 82%. Las concentraciones máximas se logran entre aproximadamente 0,5 y 1,5 horas (Tmáx). La administración concomitante de lamivudina con los alimentos no afecta de manera significativa la cantidad de fármaco absorbido o AUC (área bajo la curva); sin embargo, la concentración máxima (Cmáx) puede reducirse, al igual que la velocidad de absorción (Tmáx) luego de la ingesta de alimentos. Presenta un amplio volumen de distribución, el cual se calcula es 1,3 L/kg y una relativa baja unión a proteínas que oscila entre el 16% y 36% a la albumina plasmática. La lamivudina penetra el SNC. La vida media de eliminación plasmática de la lamivudina es de aprox. 5 a 7 horas y a nivel intracelular es de aprox. 16 a 19 horas. La lamivudina presenta un bajo metabolismo hepático, el cual se calcula corresponde al 5 al 10% de la dosis administrada, lo cual disminuye la probabilidad de interacciones con otros medicamentos. La principal ruta de excreción es por vía renal. Zidovudina: La zidovudina presenta una amplia y rápida absorción luego de su administración oral. Presenta metabolismo de primer paso hepático lo cual disminuye su biodisponibilidad a un 63%. Las concentraciones máximas se logran en aproximadamente 0,5h a 1h. Su volumen de distribución se calcula en 1,4 L/kg y una unión a proteínas que oscila entre el 7 y 38% (principalmente a la albumina). La administración concomitante con los alimentos no afecta de manera significativa la cantidad de fármaco absorbida o AUC, pero reduce la Cmáx y genera un retraso en el Tmáx. La Zidovudina es extensamente metabolizada en el hígado (principalmente por las enzimas uridina difosfato glucurosiltransferasas (UGT)), aunque también se metaboliza a nivel de la mucosa intestinal y a nivel renal. Aproximadamente el 14% del fármaco se excreta en forma inalterada por la orina y aprox. un 75% en forma de metabolitos. Abacavir: El abacavir es un fármaco con propiedades lipofílicas que se absorbe bien y rápidamente por vía oral. Presenta una biodisponibilidad del 83%. Las concentraciones máximas se logran entre aproximadamente 0,8 y 1 horas (Tmáx). La administración concomitante de abacavir con los alimentos no afecta de manera significativa la cantidad de fármaco absorbido o AUC (área bajo la curva); sin embargo, la concentración máxima (Cmáx) puede reducirse hasta en un 26% y puede reducirse la velocidad de absorción desde 0,63 horas en el estado de ayuno hasta 1,39 horas luego de la ingesta de alimentos. Presenta una unión a proteínas del 50%. El abacavir presenta un extenso metabolismo hepático y menos del 2% del fármaco se encuentra en forma inalterada por la orina. La vida media de eliminación plasmática es
Efectos secundarios
Los eventos adversos más frecuentes son: náuseas, vómito, malestar general, fatiga, diarrea, dolor abdominal, flatulencia, dispepsia y cefalea. También se pueden presentar los siguientes eventos adversos: Hematológicos: Poco frecuentes: Leucopenia, neutropenia, anemia, trombocitopenia. Muy raros: Aplasia eritrocitaria pura. Trastornos Metabólicos: Frecuentes: Hiperlactatemia. Raros: Acidosis láctica. Trastornos del sistema nervioso y psiquiátricos: Frecuentes: Insomnio o somnolencia, mareos. Muy raros: Neuropatía periférica (o parestesia), ansiedad, depresión, convulsiones, pérdida de la agudeza visual. Trastornos respiratorios: Frecuentes: Tos, síntomas nasales, disnea. Trastornos gastrointestinales: Pancreatitis, incremento amilasa plasmática, pigmentación de la mucosa oral, disgeusia. Trastornos hepatobiliares: Poco frecuentes: Aumentos enzimas hepáticas (AST, ALT). Raros: Hepatitis, hepatomegalia, esteatosis. Trastornos de la piel: Erupción cutánea, alopecia, angioedema, eritema multiforme, síndrome de Stevens-Johnson, necrolisis epidérmica tóxica. Trastornos musculoesqueléticos: Poco frecuentes: Artralgia, alteraciones musculares, mialgias, miopatías. Raros: Rabdomiolisis. Otros: Fiebre, ginecomastia, cardiomiopatía, dolor generalizado, dolor torácico, síndrome gripal, escalofríos, anorexia. El abacavir puede producir reacciones de hipersensibilidad, algunas de las cuales representaron un riesgo para la vida e incluso se reportaron algunas muertes a pesar de las precauciones tomadas. Con frecuencia se puede presentar fiebre y/o erupción cutánea (maculopapular o urticaria), aunque pueden presentarse otros signos/síntomas de hipersensibilidad tales como: Náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, úlceras bucales, disnea, tos, dolor de garganta, síndrome de distress respiratorio en el adulto, falla respiratoria, letargo, malestar, edema, linfoadenopatía, hipotensión, conjuntivitis, anafilaxia, cefalea, parestesias, linfopenia, alteración de las pruebas de función hepática (incluyendo hepatitis y falla hepática), mialgias, artralgias, elevación de la creatinina y falla renal. Estudios observacionales han mostrado una asociación entre el infarto de miocardio y el uso de abacavir. Los fármacos análogos de nucleósidos pueden producir acidosis láctica generalmente asociada con hepatomegalia grave y esteatosis hepática e incluso se han reportado casos de muerte. Los síntomas iniciales (hiperlactatemia sintomática) incluyen síntomas digestivos benignos (náuseas, vómitos y dolor abdominal), malestar inespecífico, pérdida de apetito, pérdida de peso, síntomas respiratorios (respiración rápida y/o profunda) o síntomas neurológicos (incluyendo debilidad motora). La acidosis láctica es causa de una importante mortalidad y puede asociarse con pancreatitis, falla hepática o renal. El tratamiento antirretroviral combinado puede producir: lipodistrofia, osteonecrosis, anormalidades metabólicas como hipertrigliceridemia, hipercolesterolemia, resistencia a la insulina, hiperglicemia, hiperlactacidemia y síndrome de reconstitución inmune como una respuesta inflamatoria o un trastorno autoinmune. Los fármacos análogos de nucleósidos pueden producir disfunción mitocondrial cuyos principales eventos adversos son: trastornos hematológicos (anemia, neutropenia), trastornos metabólicos (hiperlactatemia, hiperlipasemia), trastornos neurológicos (hipertonía, convulsión, comportamiento anormal).
Interacciones
Lamivudina: La lamivudina puede presentar interacción con medicamentos cuya principal vía de eliminación sea renal, principalmente cuando su mecanismo de eliminación sea la secreción renal activa a través del sistema de transporte catiónico orgánico. En este sentido, por ejemplo, la administración concomitante de trimetoprim sulfa disminuyó la depuración de lamivudina, incrementado al AUC en aproximadamente un 44%. Zidovudina: La Zidovudina se metaboliza principalmente por las enzimas uridina difosfato glucurosiltransferasas (UGT), por lo cual la administración concomitante con inductores o inhibidores de estos sistemas enzimáticos pueden modificar las concentraciones de zidovudina: por ejemplo, la administración concomitante de Claritromicina o Rifampicina pueden reducir el AUC de la zidocudina. El Fluconazol o el Ácido valproico pueden incrementar el AUC de la zidovudina. Abacavir: La rifampicina, fenobarbital y fenitoína podrían disminuir las concentraciones plasmáticas de abacavir. La administración concomitante de etanol con abacavir produce incremento de aprox. un 41% en el AUC de abacavir. La metadona reduce en un 35% la Cmax de abacavir, y un retraso de una hora en el Tmax. Es posible que los retinoides interactúen con abacavir. El abacavir y la ribavirina comparten la misma vía de fosforilación, por lo cual podría ocurrir una posible interacción intracelular entre estos medicamentos.