La Hipertensión Arterial, el Enemigo Silencioso

La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa que afecta a millones de personas en el mundo. Conozca qué es, cómo se mide la presión arterial, cuál...

Meditodo Meditodo · · Enfermedades Comunes

¿Qué es la presión arterial?

El corazón es el músculo que bombea la sangre oxigenada a los tejidos del cuerpo a través de las arterias, que son los grandes vasos por los que circula la sangre en el organismo. En los tejidos se extraen los nutrientes y la sangre vuelve al corazón a través de las venas.

Ese bombeo se realiza con una determinada fuerza que se conoce como la presión arterial. Es decir, la presión arterial es la fuerza de la sangre pulsando contra las paredes de los vasos sanguíneos a medida que el corazón la bombea. La presión arterial alta, conocida también como hipertensión, causa un aumento de la fuerza que la sangre ejerce sobre los vasos sanguíneos a medida que se mueve por el cuerpo.

¿Cómo se mide la presión arterial?

Para medir esa fuerza se utilizan dos valores que se escriben con dos números separados por una barra y se expresan en milímetros de mercurio (mm Hg):

  • Presión sistólica (número superior): representa la presión cuando el corazón late e impulsa la sangre a través de los vasos sanguíneos.
  • Presión diastólica (número inferior): representa la presión ejercida sobre los vasos cuando el corazón se relaja entre un latido y otro.

Si la presión arterial es alta, significa que la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias es muy elevada de manera constante. El corazón debe trabajar con mayor esfuerzo para bombear la sangre, más de lo normal. Esto se conoce como hipertensión. En general, se diagnostica hipertensión cuando se obtiene una lectura de la presión arterial de 130/90 mm Hg o superior.

¿Por qué se le llama "el enemigo silencioso"?

La gran mayoría de las personas que padecen esta enfermedad desconocen que la tienen, ya que esta patología es asintomática: se desarrolla de una forma tal que el paciente no se siente mal ni tiene ningún síntoma. Por eso es que a esta enfermedad se le conoce comúnmente como "el enemigo silencioso".

La hipertensión afecta directamente el aparato cardiovascular y, de manera especial, al cerebro, las arterias del fondo del ojo, el corazón y los riñones. Todos son órganos vitales en el organismo. Por ello es fundamental realizar un diagnóstico lo más temprano posible y un tratamiento adecuado para evitar o disminuir el avance de la enfermedad y sus efectos adversos.

Datos y cifras

La tensión arterial alta es una enfermedad que sufren millones de personas en el mundo: se calcula que alrededor del 20% de la población mundial la tiene (unos 1.600 millones de personas) y aproximadamente la mitad de ellos ignoran que la padecen. Apenas uno de cada cinco adultos diagnosticados como hipertensos tiene controlado el problema.

Por el tamaño, la escala de la enfermedad y la ausencia de síntomas, la hipertensión constituye una de las causas principales de muerte prematura en el mundo. Se estima además que un 75% de los afectados viven en países de ingresos bajos y medianos.

Por estas razones, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y los responsables de la gestión de salud pública de muchos países hacen un enorme esfuerzo por vigilar, evaluar e implantar programas y estrategias para reducir este enemigo silencioso. Un ejemplo es la iniciativa Global Hearts, promovida por la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, que incluye el paquete técnico HEARTS con recomendaciones y herramientas para mejorar la salud cardiovascular en todo el mundo.

Valores de referencia de la presión arterial

Un diagnóstico de presión arterial alta se basa en el promedio de dos o más mediciones tomadas en diferentes ocasiones. La presión arterial se clasifica según lo alta que sea, lo cual ayuda a establecer el tratamiento, los medicamentos y su dosificación.

Presión arterial normal

  • Presión sistólica: 120 mm Hg
  • Presión diastólica: menor o igual a 80 mm Hg

Presión arterial elevada

  • Presión sistólica: entre 120 y 129 mm Hg
  • Presión diastólica: menor o igual a 80 mm Hg

Hipertensión en etapa 1

  • Presión sistólica: entre 130 y 139 mm Hg
  • Presión diastólica: entre 80 y 89 mm Hg

Hipertensión en etapa 2

  • Presión sistólica: 140 mm Hg o más
  • Presión diastólica: 90 mm Hg o más

Crisis hipertensiva

  • Presión sistólica: 180 mm Hg o más
  • Presión diastólica: 120 mm Hg o más

¿Cómo se puede luchar contra la hipertensión?

Al ser diagnosticado como hipertenso, su vida cambia. Es necesario adaptar su estilo de vida a esta nueva condición. Mantener a raya este enemigo silencioso implica reducir la posibilidad de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares y daños renales, además de otros problemas de salud.

Los especialistas coinciden en recomendar todas o al menos una buena combinación de las siguientes medidas:

  • Reduzca el consumo de sal: disminuya de manera determinante la cantidad de sal que consume a diario. Es un gran regalo para su corazón.
  • Coma frutas, verduras y vegetales: cree el hábito de consumir estos alimentos diariamente.
  • Vigile su peso: elimine, limite o evite el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas para no caer en estado de obesidad o sobrepeso.
  • Duerma lo suficiente: al menos 8 horas todas las noches. Dormir suficiente hace que el organismo se autorregule de forma más eficiente.
  • Póngase en movimiento: camine al menos media hora diaria, monte bicicleta o, si tiene acceso a una piscina, inclúyala en su rutina semanal de ejercicio.
  • Deje el cigarrillo: propóngase seriamente a dejarlo. Su vida depende de ello.
  • Limite el consumo de alcohol: redúzcalo lo más que pueda.

Estos consejos no harán desaparecer su hipertensión, pero contribuirán en gran medida a controlarla.

Vigile su peso corporal

El peso corporal es un factor clave de riesgo para desarrollar presión arterial alta. Reducir el exceso de peso se traduce en reducir la probabilidad de desarrollar problemas de salud relacionados. Cualquier medida que tome para reducir el sobrepeso será definitivamente beneficiosa para su salud, tanto física como emocional.

El índice de masa corporal (IMC) es la herramienta más usada para estimar y detectar el sobrepeso y la obesidad en adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilogramos por el cuadrado de su estatura en metros.

Por ejemplo, si usted pesa 70 kg y mide 1,70 m, su IMC es: 70 ÷ (1,70)² = 24,22. Al buscar ese valor en la tabla, se indica que es una persona con peso normal o sano. En cambio, si pesa 90 kg con la misma estatura, su IMC sería: 90 ÷ (1,70)² = 31,14, lo que lo ubica en la categoría de obesidad.

Tabla de clasificación según el IMC

  • Peso normal o sano: IMC de 18.5 a 24.9
  • Sobrepeso: IMC entre 25 y 29.9
  • Obesidad: IMC entre 30 y 39.9
  • Obesidad severa: IMC superior a 40

Los riesgos de no controlar el peso

Controlar su peso es de mucha importancia. Las dietas ricas en grasas saturadas y grasas trans no le ayudarán a mejorar su condición; todo lo contrario. El consumo excesivo de grasas contribuye al endurecimiento de las arterias, lo cual reduce el flujo de sangre y oxígeno que llega al corazón. Esto puede dar origen a angina de pecho, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, arritmia o un accidente cerebrovascular (ACV). Todos ellos conllevan riesgo de muerte.

Se recomienda, en cambio, comer suficientes frutas, verduras y vegetales como una de las medidas para reducir el sobrepeso y la obesidad. Además, bajar de peso elevará su autoestima y le hará sentirse mejor.

Un mensaje final

Alimentarse bien es sinónimo de vitalidad. Propóngase a luchar contra las tentaciones que provocan los alimentos ricos en grasas y azúcares.

Las grandes construcciones están hechas ladrillo a ladrillo, uno por uno. Así que su lucha puede hacerse día a día, paso a paso, sin la necesidad de enfrentar grandes batallas, sino ganando la pequeña batalla de cada día. Un "no" hoy, otro mañana, y otro más, harán la diferencia hacia un cambio muy positivo en su salud y en definitiva en su vida.

Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de salud. Ante cualquier duda sobre su salud, consulte a su médico.