Antibióticos: lo que debe saber antes de tomarlos

Los antibióticos son medicamentos esenciales para combatir infecciones bacterianas, pero su uso inadecuado puede traer consecuencias graves. Conozca cómo f...

Meditodo

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¿Qué son los antibióticos y cómo funcionan?

Los antibióticos son medicamentos diseñados para combatir infecciones causadas por bacterias. Algunos actúan eliminando directamente a las bacterias (bactericidas), mientras que otros impiden que se reproduzcan (bacteriostáticos), permitiendo que el sistema inmunológico del cuerpo termine el trabajo.

Es importante entender un punto clave: los antibióticos no sirven contra virus. Esto significa que no son útiles para tratar resfriados comunes, la mayoría de dolores de garganta, ni la gripe. Cuando se usan en estas situaciones, no solo no ayudan, sino que pueden causar daño.

Los antibióticos más comunes y sus usos

Existen muchas familias de antibióticos, cada una con características particulares. A continuación, algunas de las más utilizadas en la práctica médica cotidiana:

  • Penicilinas (amoxicilina, ampicilina): se recetan frecuentemente para infecciones de oído, garganta, vías urinarias y piel. Son de los antibióticos más antiguos y siguen siendo muy efectivos cuando se usan correctamente.
  • Cefalosporinas (cefalexina, ceftriaxona): utilizadas para infecciones más complejas o cuando las penicilinas no son una opción. Cubren un espectro amplio de bacterias.
  • Macrólidos (azitromicina, claritromicina): una alternativa común para personas alérgicas a la penicilina. Se usan en infecciones respiratorias y de tejidos blandos.
  • Fluoroquinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino): reservadas para infecciones más serias, como algunas del tracto urinario o respiratorias complicadas. Su uso se ha restringido en años recientes por efectos secundarios potenciales.
  • Metronidazol: especialmente útil contra bacterias anaeróbicas y ciertos parásitos. Se utiliza en infecciones abdominales y dentales.

Cada antibiótico tiene un espectro de acción específico. Por eso, el médico elige uno u otro según el tipo de infección, la bacteria probable y las características de cada paciente.

Errores frecuentes al tomar antibióticos

El mal uso de antibióticos es un problema de salud pública que nos afecta a todos. Estos son los errores más comunes que conviene evitar:

Abandonar el tratamiento antes de tiempo

Cuando los síntomas mejoran, muchas personas dejan de tomar el antibiótico. Este es uno de los errores más peligrosos. Las bacterias más débiles mueren primero, y si se interrumpe el tratamiento, las más resistentes sobreviven y pueden multiplicarse. Siempre complete los días indicados por su médico, aunque ya se sienta bien.

Automedicarse con antibióticos

Tomar un antibiótico que le sobró de un tratamiento anterior, o que le recomendó un conocido, puede ser contraproducente. No todas las infecciones requieren el mismo medicamento, y la automedicación conlleva riesgos que van más allá del problema inmediato. Solo un profesional de salud puede determinar si realmente necesita un antibiótico y cuál es el adecuado.

Usar antibióticos para virus

Como se mencionó, los antibióticos no combaten virus. Usarlos para un resfriado o una gripe no acelera la recuperación, pero sí expone al cuerpo a efectos secundarios innecesarios y contribuye a la resistencia bacteriana.

No respetar los horarios

Los antibióticos se recetan cada cierta cantidad de horas por una razón: mantener niveles estables del medicamento en la sangre. Si el médico indica "cada 8 horas", no significa "tres veces al día cuando se acuerde". Trate de espaciar las dosis de manera uniforme.

La resistencia bacteriana: una amenaza silenciosa

Cada vez que un antibiótico se usa de forma incorrecta, las bacterias tienen la oportunidad de adaptarse y volverse resistentes. Esto significa que infecciones que antes se curaban fácilmente pueden volverse difíciles o incluso imposibles de tratar.

La resistencia a los antibióticos es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una de las mayores amenazas para la salud global. Y no es un problema lejano: en hospitales de toda Latinoamérica ya se detectan bacterias multirresistentes con frecuencia creciente.

Cada persona puede contribuir a frenar este problema con acciones sencillas: no exigir antibióticos cuando el médico no los receta, completar siempre los tratamientos y nunca compartir antibióticos con otras personas.

Efectos secundarios que debe conocer

Como cualquier medicamento, los antibióticos pueden causar efectos no deseados. Conocer los más comunes ayuda a estar preparado y a saber cuándo consultar al médico. Es útil entender las diferencias entre los distintos tipos de medicamentos para no confundir efectos.

  • Problemas digestivos: náuseas, diarrea, dolor abdominal y gases son los más frecuentes. Ocurren porque los antibióticos también afectan a las bacterias benéficas del intestino.
  • Reacciones alérgicas: desde erupciones leves en la piel hasta reacciones graves como la anafilaxia. Si alguna vez tuvo una reacción alérgica a un antibiótico, infórmelo siempre a su médico.
  • Infecciones por hongos: al eliminar bacterias que normalmente mantienen el equilibrio, pueden aparecer infecciones por hongos, especialmente candidiasis oral o vaginal.
  • Sensibilidad al sol: algunos antibióticos, como las tetraciclinas y fluoroquinolonas, aumentan la sensibilidad de la piel a la radiación solar.

Cómo cuidar su flora intestinal durante el tratamiento

Para reducir el impacto digestivo, considere consumir alimentos ricos en probióticos como yogur natural, kéfir o chucrut durante y después del tratamiento. También es recomendable mantener una alimentación basada en alimentos naturales y no procesados para apoyar la recuperación de su microbiota intestinal.

Consejos prácticos para un uso responsable

  1. Consulte siempre a un profesional antes de iniciar cualquier antibiótico. No se guíe por experiencias anteriores ni por recomendaciones de terceros.
  2. Informe sobre alergias y otros medicamentos que esté tomando. Algunos antibióticos interactúan con anticonceptivos, anticoagulantes y otros fármacos.
  3. Tome el medicamento con agua y siga las instrucciones sobre si debe ingerirlo con o sin alimentos. Esto afecta la absorción.
  4. No guarde antibióticos sobrantes. Si le sobran pastillas, llévelas a un punto de recolección de medicamentos. No las guarde "por si acaso".
  5. No comparta sus antibióticos con familiares o amigos, aunque tengan síntomas similares.
  6. Almacene correctamente: revise si el antibiótico requiere refrigeración (algunos jarabes sí) y manténgalo fuera del alcance de los niños.

¿Cuándo sí necesita un antibiótico?

Los antibióticos están indicados cuando existe una infección bacteriana confirmada o altamente probable. Algunas situaciones en las que suelen ser necesarios incluyen:

  • Infecciones urinarias con cultivo positivo
  • Neumonía bacteriana
  • Faringitis estreptocócica confirmada
  • Infecciones de piel con signos de complicación
  • Infecciones dentales con absceso

En cambio, la mayoría de infecciones respiratorias altas, muchas otitis en adultos y las bronquitis agudas suelen ser virales y se resuelven sin antibióticos. Confíe en el criterio de su médico cuando le indique que solo necesita reposo, hidratación y un buen descanso para recuperarse.

Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de salud. Ante cualquier duda sobre su salud, consulte a su médico.