Medicamentos para el Parkinson
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta el movimiento, la cognición y las emociones. Conozca sus síntomas, características...
¿Qué es la enfermedad de Parkinson?
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva. Se produce como consecuencia de la destrucción —por causas que todavía se desconocen— de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra del cerebro. Aunque se clasifica frecuentemente como un trastorno del movimiento, la enfermedad de Parkinson también desencadena alteraciones en la función cognitiva, en la expresión de las emociones y en la función autónoma.
Esta enfermedad representa el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente, situándose únicamente por detrás de la enfermedad de Alzheimer. Está extendida por todo el mundo y afecta tanto a hombres como a mujeres, siendo frecuente que aparezca a partir de los 60 años. Además de esta variedad tardía, existe otra versión precoz que se manifiesta en edades inferiores a los 40 años.
Síntomas de la enfermedad de Parkinson
El diagnóstico puede realizarse en aquellos individuos que presenten al menos 2 de los 4 signos cardinales:
- Temblor en reposo: presente en aproximadamente el 85% de los casos.
- Hipertonía muscular: rigidez muscular generalizada.
- Bradicinesia: lentitud en los movimientos voluntarios e involuntarios, con dificultad para comenzarlos y terminarlos.
- Pérdida de reflejos posturales: dificultad para mantener el equilibrio.
- Temblor cefálico segmentario.
La ausencia de expresión facial, la disminución del parpadeo y la reducción del movimiento de los brazos al caminar completan el cuadro clínico. Existen medicamentos para el Parkinson que ayudan a contrarrestar estos síntomas.
Características motoras de la enfermedad de Parkinson
Las manifestaciones motoras son variadas y pueden incluir:
- Bradicinesia: lentitud en los movimientos.
- Alteración de la motricidad fina.
- Micrografía: la letra manuscrita del paciente se hace cada vez más pequeña e ilegible.
- Hipofonía: reducción del volumen de la voz.
- Sialorrea: producción excesiva de saliva.
- Temblor en reposo de 4 a 6 Hz, no rítmico ni regular.
- Rigidez muscular.
- Signo de la rueda dentada.
- Alteración de la postura e inestabilidad postural.
No todos los síntomas aparecen en todos los pacientes, y la evolución y progresión de la enfermedad es muy variable según los casos.
El temblor
El tipo de temblor que aparece en pacientes con enfermedad de Parkinson consiste en una especie de agitación que se presenta cuando el paciente está en reposo, pero que disminuye durante la actividad o el sueño. La enfermedad puede comenzar con una ligera contracción en la cual el temblor suele afectar al brazo, la mano o los dedos, conocido como «movimiento de hacer píldoras» o «movimiento de contar monedas», caracterizado por un desplazamiento hacia adelante y atrás de los dedos pulgar e índice. Los síntomas de temblor afectan inicialmente un solo lado del cuerpo.
La pérdida del equilibrio
La pérdida del equilibrio puede hacer que el paciente se caiga y sufra lesiones. Esta dificultad afecta principalmente la marcha, los giros y la capacidad de permanecer de pie, así como al intentar levantarse o al inclinarse hacia adelante. Por eso se recomienda el uso de un andador o un bastón como apoyo.
La bradicinesia
La lentitud en los movimientos hace que el paciente tenga que esforzarse mucho más para realizar sus tareas cotidianas, viéndose afectados sobre todo los movimientos de precisión como abrocharse los botones o escribir. Cuando la enfermedad avanza, puede presentarse dificultad para levantarse de la silla, darse vuelta en la cama, y una «congelación» durante breves períodos al caminar.
Progresión de los síntomas
Como se trata de un trastorno progresivo, los síntomas empeoran gradualmente con el tiempo. En general, se ven agravados por el estrés y las situaciones emocionales que causan ansiedad. La parte psicológica es muy importante: los síntomas suelen mejorar con los medicamentos adecuados para el Parkinson, además del descanso, el sueño reparador y las técnicas de relajación.
Características no motoras de la enfermedad de Parkinson
Además de los síntomas motores, la enfermedad de Parkinson presenta manifestaciones no motoras que pueden afectar significativamente la calidad de vida:
- Depresión y ansiedad.
- Apatía.
- Alteraciones cognitivas.
- Trastornos del sueño.
- Alteraciones sensoriales y dolor.
- Anosmia: pérdida o disminución del sentido del olfato.
- Trastornos de la función autonómica.
- Dolor en las piernas por calambres, frío, ardor, entumecimiento, así como dolor de cabeza o dolor lumbar.
Dificultades para dormir
Los problemas de sueño se deben frecuentemente a la ansiedad, el dolor o la rigidez muscular. Es fundamental que el paciente duerma bien, ya que el sueño reparador disminuye los efectos sintomáticos parkinsonianos. El cansancio —un estado de agotamiento físico y mental muy común en estos pacientes— puede ser consecuencia de los medicamentos, de la depresión o del esfuerzo extra necesario para enfrentar los síntomas de la enfermedad.
Depresión
La depresión puede ser causada por la enfermedad misma o por una reacción al diagnóstico. Los signos incluyen alteraciones del sueño, de la memoria, del apetito, del interés en la vida social o sexual, pérdida de energía o motivación, y un concepto negativo de sí mismo. Al paciente le cuesta aceptar su estado y puede sentirse frustrado por sus limitaciones.
Ansiedad
La ansiedad aparece ante situaciones estresantes, al no poder realizar las tareas cotidianas como antes o al tener que hablar en público. Puede llegar incluso a provocar mayor inestabilidad, dificultad para respirar y sudoración excesiva. Las técnicas de relajación son de gran ayuda para manejar estas situaciones.
Alteraciones cognitivas y emocionales
Entre las alteraciones cognitivas suelen aparecer dificultades en la concentración, la memoria, el pensamiento enlentecido y la capacidad para planificar tareas complejas o realizar varias tareas a la vez. La contención emocional de las personas que rodean al paciente es fundamental, ya que proporciona numerosos beneficios en la atención del paciente parkinsoniano.
Es importante señalar que la confusión y las alucinaciones que pueden presentarse son generalmente efectos secundarios de la medicación y no de la enfermedad misma. Muchas de estas características no motoras pueden tratarse con medicamentos complementarios que ayudan a controlar los efectos secundarios. Ante cualquier síntoma nuevo, es fundamental evitar la automedicación y consultar con el médico tratante.
Diagnóstico de la enfermedad de Parkinson
El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson es generalmente clínico y puede revestir gran complejidad, especialmente en los primeros estadios, cuando los síntomas pueden ser atribuidos a otros trastornos. Esto puede llevar a la elaboración de diagnósticos erróneos.
Es importante realizar un interrogatorio exhaustivo para diferenciar la enfermedad de Parkinson de otros posibles síndromes extrapiramidales, ya que de inicio no existe una diferencia clara en el diagnóstico por las características clínicas compartidas con otros trastornos del movimiento.
Pruebas diagnósticas
No existe ninguna prueba de laboratorio o estudio radiológico que permita diagnosticar la enfermedad de forma definitiva, aunque algunas empresas de diagnóstico genético ofrecen pruebas para la secuenciación de genes relacionados con la enfermedad. Sin embargo, la detección de mutaciones en estos genes no determina el futuro desarrollo de la enfermedad.
También es frecuente que se realicen pruebas sanguíneas para descartar otros trastornos, como el hipotiroidismo, disfunción hepática o patologías autoinmunes. Las técnicas de imagen cerebral —como la resonancia magnética, la tomografía por emisión de positrones o la tomografía por emisión de fotón único— son eficaces para excluir otras dolencias con síntomas similares, como un accidente cerebrovascular o un tumor cerebral.
Los médicos también suelen investigar si el paciente consumió alguna sustancia o estuvo expuesto a virus o toxinas medioambientales que pudieran haber causado un parkinsonismo.
Prueba terapéutica con Levodopa
Un indicativo diagnóstico habitual es la prueba terapéutica, que consiste en la aplicación de terapia farmacológica con Levodopa —considerado el medicamento de elección para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson— durante al menos 30 días, observando de cerca la evolución del paciente. Se considera prueba positiva si el paciente responde significativamente al tratamiento con Levodopa, y negativa si no existe respuesta alguna. Si la prueba resulta negativa, el médico deberá seguir investigando otras probables causas del trastorno o realizar estudios de mayor profundidad, como los marcadores genéticos.
Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de salud. Ante cualquier duda sobre su salud, consulte a su médico.